julio 2016

lun. mar. mié. jue. vie. sáb. dom.
        1 2 3
4 5 6 7 8 9 10
11 12 13 14 15 16 17
18 19 20 21 22 23 24
25 26 27 28 29 30 31
Blog powered by Typepad

Álbumes de fotos

« Carta 3 Juan | Inicio | Carta 2 Juan »

octubre 18, 2004

Comentarios

Francisco Javier Barea

Muy señor mío:
Por los medios de comunicación, he tenido noticia de su último libro, que se propone revelar el fraude a que los cristianos llevamos diecisiete siglos sometidos. Yo no discuto sus sorprendentes hallazgos filológicos, aunque cuesta creer que en dos mil años de cristianismo, eminentísimos filólogos no hayan reparado en lo que Vd., a quien, por otra parte, no sé si puede considerarse un filólogo. No obstante, aun suponiendo que su tesis filológica fuese cierta, existen pruebas irrefutables de la existencia histórica de Jesús de Nazaret. Otra cosa es que se le reconozca como Hijo de Dios; eso ya es cuestión de Fe, pero, desde luego no se puede dudar que existió, y es falso por completo que el Cristianismo sea un invento del s. IV del emperador Constantino, por encargo del cual se redactaron los Evangelios.
A mediados del s. II la Iglesia ya tenía claro que los evangelios de Mateo, Marcos, Lucas y Juan eran los inspirados por el Espíritu Santo, y sólo dudaba en el canon de un par o tres de textos. Ya en época de Constantino hacía 200 años que estaban seleccionados, como leemos en los textos de Justino Mártir (150 d. C.) y de San Ireneo. Y la autenticidad de los Evangelios está contrastada. Veamos.
A nadie se le ocurre dudar de la autenticidad de las obras de los clásicos latinos César, Cicerón, Horacio y Virgilio. A pesar de que –aunque todos ellos vivieron tan sólo 50 años antes de Jesucristo- no conservamos, ni con mucho, las pruebas que conservamos de los Evangelios.
El autor clásico contemporáneo de Jesucristo de quien conservamos mejores documentos es Virgilio. Pues bien, de Virigilio sólo tenemos tres códices unciales. En cambio, de los Evangelios tenemos doscientos diez. ¡Superioridad aplastante!.
De Platón, los manuscritos que conservamos son 1.500 años posteriores a él.
De Aristóteles, que vivió 300 años antes de Cristo, cuyo “Tratado de Lógica” sigue siendo hoy día la base de todo razonamiento filosófico, el manuscrito más antiguo que conservamos es 1.400 años posterior a él.
Del historiador griego Polibio, que murió 120 años antes de Cristo, y de quien Mommsen, Catedrático de Historia Antigua de la Universidad de Berlín y Premio Nobel, dice que “a él es a quien deben las generaciones posteriores, incluso la nuestra, los mejores documentos acerca de la marcha de la civilización romana,” el documento más antiguo que de él conservamos es 1.067 años posterior a su muerte .
En cambio, DE LOS EVANGELIOS CONSERVAMOS MANUSCRITOS MUY PRÓXIMOS A ELLOS. El Evangelio de San Juan se escribió el año 95 ; pues bien, en 1.935 se descubrió el papiro Rylands (P. 52) sobre este Evangelio, que se conserva en Manchester. Según los especialistas se escribió hacia el año 130. Tan sólo 35 años después. ¡Esto es maravilloso! El papiro Bodmer II, que se conserva en la Biblioteca de Cologny, Ginebra, y que contiene casi en su totalidad el Evangelio de San Juan, es casi 100 años posterior a él . En 1.956 fue publicado por V. Martín.
En 1.972, José O´Callaghan, papirólogo, Profesor de la Universidad Gregoriana de Roma, descifró unos fragmentos encontrados en 1.947 en la cueva 7 del Qumrán (Mar Muerto). El texto descifrado es una copia del Evangelio de San Marcos enviada a Jerusalén por la Cristiandad de Roma y que los esenios escondieron en esa cueva en ánforas, una de las cuales tiene el nombre de ROMA en hebreo . Probablemente esto ocurrió cuando la invasión de Palestina por los romanos, antes de la ruina de Jerusalén en el año 70. En concreto, cuando se aproximaban las tropas de Vespasiano el año 68. Esta interpretación de O´Callaghan ha sido recientemente confirmada por el eminente profesor alemán de la Universidad de Londres Carstem Peter Thiede, en la prestigiosa revista internacional BIBLICA .
El paleólogo inglés Roberts, primera autoridad mundial en paleografía griega, antes de que se descifrasen estos papiros, estudiando la grafía, afirmó que eran anteriores al año 50 d. C., es decir, unos 20 años después de la muerte de Jesús, y 10 años después de Marcos. Se trata, por lo tanto, del manuscrito más cercano a Jesús de todos los conocidos.
El descifrador de estos documentos ha manifestado que no puede afirmarse que el Evangelio sea una elaboración de la antigua comunidad cristiana, y que tuvo un período de difusión oral más o menos prolongado antes de ser escrito, sino que tenemos ya la comprobación de los hechos a través de fuentes inmediatas (Agencia Cifra).
Por si no fuese suficiente el testimonio que constituyen los cuatro Evangelios, de Jesucristo nos hablan los historiadores paganos de la época, que Vd. descalifica, (¡qué casualidad!, todos suplantados). Cornelio Tácito, gran historiador, discípulo de Plinio el Viejo. Al relatar el año 100 el incendio de Roma por orden de Nerón el año 64 dice: “...se imputó a los cristianos que toman su nombre de Cristo, el cual durante el imperio de Tiberio, había sido condenado a muerte por el Procurador Poncio Pilato”. (Anales 3,XV,44).
Junto con los textos antiguos, tenemos otros restos arqueológicos que también corroboran la existencia de Cristo y del Cristianismo mucho antes de Constantino. En primer lugar está la Sábana Santa, de cuya autenticidad no duda ningún investigador serio. La imagen que representa no está pintada, sino grabada a fuego: ¿qué cadáver envuelto en una sábana imprime su imagen a fuego? Examinada la Sábana Santa con microscopio, no se han hallado restos de pintura, sólo hilos chamuscados. Esto sólo se explica por la radiación que produjo la resurrección de Jesús. Además, la imagen está impresa al negativo. Si se tratase una falsificación de la Edad Media, como se ha dicho alguna vez, ¿qué pintor medieval podía pintar al negativo si aún no se había inventado la fotografía? Esto por no hablar de otras pruebas incuestionables que certifican la autenticidad de la mencionada reliquia, como los restos de polen o los leptones que cubren los ojos del cadáver, moneda en circulación en Palestina en el momento de la muerte de Cristo. Entre los más reputados expertos españoles sobre la Sábana Santa destaca el meteorólogo D. Julio Marvizón.
Por otra parte, está la tumba del primer papa, San Pedro, bajo la actual basílica Vaticana, que, tras localizarse en el siglo XX, ha sido investigada por eminentes científicos que han concluido en que la tumba es la verdadera. Y así podríamos hablar de las catacumbas y otros restos paleocristianos anteriores a Constantino.
Además, si como Ud. afirma, el emperador Constantino inventó el cristianismo (en eso coincide Vd. con Dan Brown, autor del “Codigo da Vinci”, lo cual dice mucho a favor de su teoría), ¿por qué no lo declaró religión oficial del Imperio? ¿No era lo lógico?. Hubo que esperar al año 380 para que Teodosio declarara el cristianismo como religión oficial del Imperio Romano.
En fin, Vd. se proponía sacarnos a los cristianos de las tinieblas de la ignorancia a la que hemos estados sometidos durante siglos. Tendrá que pensar en otros libros; éste no le servirá de mucho.
Lo cierto es que las ventas de libros pseudohistóricos sobre la Iglesia, los evangelios gnósticos, la mujer en el cristianismo, las diosas paganas, etc. se han disparado: la web de libros Amazon.com es la primera beneficiada, enlazando “El Código Da Vinci” con libros de pseudohistoria neopagana, feminista radical y new age. La ficción es la mejor forma de educar a las masas, y disfrazada de ciencia (historia del arte y de las religiones en este caso) engaña mejor a los lectores. Quiero pensar que su libro no responde a este fenómeno social.
Sin otro particular, atentamente les saluda:
Francisco Javier Barea

P. D. Ya que Vd. no publica mi comentario, lo publico yo.

Desatino

Querido Francisco Javier,

Perdona que me entrometa y que responda a tus comentarios sin ser objetivo del mismo. Es cierto que por ahora no hay evidencias irrefutables, que se puedan demostrar eficazmente, en el trabajo que ha llevado a cabo el autor, pero también es cierto que no hay evidencias que me proporcionen una convicción profunda a todo aquello que me cuentas ni tu mismo.

Discúlpame, pero cuando hablas de pruebas irrefutables no veo que lo sean tanto. En el mundo occidental se predica desde hace años que la certeza absoluta no es posible para el hombre, no se si te suena el “principio de incertidumbre”. ¿Quien le iba a decir a Newton que no solo el espacio es relativo, que lo es también el tiempo?, ¿quién le iba a decir a Anaximandro que la Tierra era redonda?. Tú lo dices bien, ciertas cosas como la divinidad de Jesus actualmente son cuestión de fe, y puntualizaría, ¿ciertas cosas o muchas cosas?. Por ejemplo, sobre la “Sabana Santa” poco puedo decir, pero ciertamente lo que me digan otros es relativo, incluso es relativo que las pruebas basadas en el Carbono-14 tengan un margen de error del 10%, es decir de unos 200 años para alguien nacido en la época del Nazareno. Tendré que experimentar por mi mismo aquello que se me dice, no puedo defender con uñas y dientes algo que no he comprobado pero puedo defender que no hay nada defendible sino es comprobado por uno mismo, y también puedo defender que debes tener libertad para expresar lo que piensas aunque no esté de acuerdo con tus planteamientos, pero no merece la pena generar pensamientos negativos ni tan siquiera cuando has comprobado lo que otros dicen.

Independientemente que Jesus existió o no, hay principios fundamentales que podemos tomar como nuestros en esos textos, que los podemos percibir como validos para el camino que nos tiene que llevar a ser mejores seres humanos. El autor del libro “Simón: Opera Magna”, no niega tales principios, ya matiza que él considera que vienen de un Maestro. Simplemente muestra al mundo un trabajo que para él es importante, tan importante y tan discutible, utilizando la razón, como puedan ser el de personas “prestigiosas” como Mommsen, José O´Callaghan, Carstem Peter Thiede o Roberts.

Aquí, como en todo, siempre uno tiene dos caminos, utilizando todas las “armas” que tengas en tu ser, analizar lo que se expone para, finalmente, aceptarlo o rechazarlo. El problema es cuando esas mismas armas te pueden llevar a conclusiones distintas para fuentes similares. Utilizamos lo mismo para aceptar una cosa que es tan discutible como lo es otra, la cual no aceptamos, utilizamos el mismo instrumento, y sin embargo los resultados son distintos, ¿resultados imprevisibles?.

La sombra de la duda eclipsa incluso al conocimiento, al juicio lógico de la propia realidad. Las categorías de “verdad”, “objetividad”, “absoluto”, “certeza”, “pruebas irrefutables” considero que son conceptos infantiles en el mundo en el que nos movemos y no se si hay otro… Como el filosofo que tanto agrada a un amigo, “solo se que no se nada”, y cuanto más instruido me vuelvo más me esfuerzo para no creer en lo que creo. El problema es que en ese esfuerzo por comprobarlo todo, a veces me olvido de ser feliz, de generar pensamientos positivos, y entonces tropiezo en el camino. Tengo suerte de tener gente maravillosa a mi lado que en esos momentos me iluminan con su sabiduría, me ayudan a levantarme, a sacudirme el polvo del camino y a continuar. Tengo suerte de haber recibido un regalo últimamente, que al prestarle atención, me ha servido, como un cariñoso soplo, para continuar por la senda de intentar ser buena persona. Gracias Javier Torres Elía, gracias Spinoza…

Un abrazo,
David

P.D.: Francisco Javier te animo a continuar con los valores del buen cristiano, aunque “rezo” que esos valores no tengan nada que ver con desear obtener las claves para la tarjeta del canal plus, aunque para eso ya tengáis la confesión…

Francisco Javier Barea

Querido David:

Sé un poco serio. Como poder dudar, puedes dudar hasta de tu propia existencia. Pero pongamos los pies en el suelo. Yo aporto pruebas arqueológicas y científicas, que sólo se pueden rebatir con argumentos de esta naturaleza, no con "pajas mentales". Lo que no es de recibo es sostener que los Evangelios son del siglo IV cuando existen copias de los mismos fechadas en el siglo I. En eso, se resume todo. Y esto lo puede decir tanto un buen cristiano como un ateo que sea amante del rigor histórico. Yo no he hablado desde el punto de vista de la Fe ni de los valores, sino desde el punto de vista de la Historiografía. Cuando tengasa argumentos historiográficos del peso de los que yo aporto, me los enseñas y, entonces seguiremos hablando.

Saludos,

Francisco Javier

P. D. : La comunidad científica que la prueba del carbono 14 no es válida para la Sábana Santa debido a las adversas condiciones a que ha estado sometida (incendios, traslados...), que alteraron el contenido de carbono 14 de esta reliquia.

Desatino

Querido Francisco Javier,

Lo del 10% del margen de error no era referido en concreto a la sabana santa. Era en referencia a la propia naturaleza del método, independientemente del objeto de estudio, pero como ya te he dicho, no lo he comprobado y es como si te dijera "pim". Como en muchas cosas, se encuentran argumentos a favor y en contra. Seguro que los que los defienden estarán convencidísimos de ello.

Soy serio, respeto tus planteamientos tanto o más que tu los míos, y respecto a que seguiremos hablando, si y solo si, aporte argumentos historiográficos, pues me temo que si lo hiciera sería ir en contra de mis "pajas mentales”. No te voy a proporcionar las fuentes de donde debes encontrar cualquier argumento de cualquier postura. Debes ser tu mismo, si quieres, el que se informe de los argumentos de unos y de otros, y darte cuenta con tantos argumentos a favor y en contra de tantas cosas, lo lejos que estamos de la Verdad por ese camino.

Un abrazo,
David

P.D.: Si algún día quieres ya me explicarás como se mide el “peso” de los argumentos, creo que hay tantos "pesos" distintos para un argumento como cabezas "pensantes" existen.

Francisco Javier Barea

Querido David:

Te ruego disculpas si he empleado un tono quizá algo duro contigo; el afán por ser claro y llamar a las cosas por su nombre me traiciona a veces. Y poco más; yo no puedo discutir con una persona que niega los ojos ante la evidencia que aportan unos restos arqueológicos contrastadísimos: no hay peor ciego que el que no quiere ver. Desde luego, como poder, podemos dudar de la existencia de Cristo, pero por esa regla de tres, también podemos dudar de la existencia de Julio César, de los Reyes Católicos y de Napoleón Bonaparte. ¿A alguien se le ocurriría esto en su sano juicio?. Mira, yo nunca he estado en Siberia; pero creo firmemente en que Siberia existe.

Un abrazo,

Francisco Javier

Fernando Conde

Estimado Sr. Barea:

Me voy a dar para responderle la misma longitud de su misiva. Hay algunas cosas en las que coincidimos. Me gustan las personas que les importan y defienden sus ideas y por eso me ha gustado su correo. Yo empecé a investigar sobre las que eran mis ideas por eso mismo, porque para mí eran importantes.

Dice Vd. con tacto que no sabe si puede considerarme filólogo. Tiene toda la razón, no lo soy. Pero a la hora de calificar el método que usé al principio, lo llamé filológico, porque ésa era la definición más aproximada. El descubrir miles de acrósticos en los cuatro Evangelios y en el resto de escritos del Nuevo Testamento no me convierte en un filólogo, pero tampoco hizo falta serlo para descubrir las 4.500 firmas con el nombre “Simón” que corren a lo largo de todos los textos del NT.

Dice Vd. “Yo no discuto sus sorprendentes hallazgos filológicos” para añadir enseguida que “aun suponiendo que su tesis filológica fuese cierta, existen pruebas irrefutables ...”. Yo interpreto sus palabras como si dijera “no sé si Vd. tiene razón pero aunque tenga razón, no tiene razón”. Claro que es difícil negar la existencia de esos miles de firmas, sólo en el NT. o achacarlas al azar, o, como he oído, a que todos los autores cristianos de los 3 primeros siglos sentían tal unción por Simón-Pedro que colocaban su nombre oculto en cada escrito o carta que daban a luz, Pablo incluido.

Estamos de acuerdo, espero, en que las 4.500 firmas existen, que ésos son mis hallazgos filológicos. Vamos a repasar las que para Vd. son pruebas irrefutables de que Jesús fue un personaje histórico, tan real como Vd. o como yo. Y dejemos aparte la fe, lo importante es saber a ciencia cierta si Jesús existió o no. La fe vendrá después, una vez comprobado que el personaje histórico existió. No obstante, después de mi libro, el problema reside en cómo se explican esas 4.500 firmas consecutivas en el NT.

Dice Vd. que “A mediados del s. II la Iglesia ya tenía claro” que los Evangelios existían y a continuación aduce como prueba lo escrito por San Justino, mártir. Lo que no sabe, porque no ha leído “Simón, opera magna”, es que Justino, como todos los Apologistas, es una creación de Eusebio-Simón y que todos los escritos de san Justino, mártir, llevan las mismas firmas de Simón que los 4 Evangelios. Yo en el libro reproduzco una muestra mínima de las firmas esparcidas por todos los Padres apostólicos y los apologistas que he hallado. Todos los Apologistas son creación literaria de Eusebio, alias Simón, Sr. Barea, todos. Esto es terrible, pero es la realidad. Discúlpeme que no le cite firmas de San Ireneo, no he logrado aún sus escritos en griego.

Habla luego de los clásicos. La diferencia entre los escritos clásicos y los escritos cristianos anteriores a Nicea (año 325) es sencillamente que los primeros no fueron falsificados y los últimos sí lo fueron. Y poco importa el tiempo que diste entre el autor y la fecha en que se conserva su obra más antigua. La diferencia la marca la presencia o ausencia de falsificaciones. Vayamos ahora a esas afirmaciones que hace de que tal obra cristiana era del siglo II o incluso del siglo I.

En “Simón, opera magna” (pág. 60-61) se explica el método de datación empleado para el dar las fechas en que cada escrito conservado fue elaborado, como dice Vd., según determinado especialista. Me alegra su entusiasmo y lo compartiría si no fuera porque el método usado para fijar la fecha en que se escribió un escrito cristiano antiguo fuera la “paleografía”, o comparación de la escritura (“grafía” entre los estudiosos). Cualquiera comprende que, demostrada documentalmente la existencia de falsificaciones en cantidades industriales, seguir confiando en la comparación de la “grafía”, o de la forma de las letras, sería una ingenuidad. Porque los falsificadores se encargaron de hacer éstas con el tipo de letra de 200 años antes que ellos, vamos. (Aquí me vale el argumento de que eminentes filólogos durante 1.700 años no se han percatado de la falsificación descubierta por un aficionado, lo que demuestra que era muy buena). Cuando habla Vd. de Roberts ya dice claramente que “estudiando la grafía”, por lo que no merece la pena insistir. Según ese método tan oportuno, si yo mando escribir un libro con escritura similar a la de otro esscrito que poseo de 1.980 y el escribano es hábil, mi libro ¡¡ES DE 1.980!!

Cita luego a Tácito en su obra Anales, libro 3, capítulo XV, párrafo 44. Sr. Barea, ese pasaje completo está reproducido en latín en mi libro (página 130, su traducción, en la 131) con las 6 firmas consecutivas que Simón puso allí. También los pasajes que Vds. los eclesiásticos aducen como prueba de que todo es como siempre se ha dicho - de Flavio Josefo y Plinio el Joven y dos cartas de Trajano y Adriano - llevan firmas consecutivas de Simón, reproducidas en el libro sobre Simón. Todo, Sr. Barea, es falsificación. Trabajaron en ella varios años. Y las firmas de Simón aparecen por todos los textos cristianos antiguos, lo que son más antiguos que Constantino.

Sobre la Sábana de Turín y la tumba de San Pedro en Roma guardaré silencio. Hay opiniones para todos los gustos, como para el hallazgo del padre O´Callaghan. Lo fundamental son los textos en los que se narra una historia. Si éstos son falsificaciones ... la sábana y la tumba no significan nada.

“Por qué (Constantino) no la declaró religión oficial del Imperio? ¿No era lo lógico?“ Vaya Vd. a saber. Porque habría resistencia, porque hubiera sido querer correr demasiado, porque una religión más sería más aceptable que la única permitida, etc. El monolitismo quedó reservado a uno de los nuestros, al gran Teodosio. Es como si yo le preguntara ¿No se habría ido Constantino a vivir a su ciudad nueva, Constantinopla, con toda su corte de funcionarios fieles, para escapar de la mala cara que le ponían los romanos, a los que quería cambiar la religión? Vaya Vd. a saber, me diría. Y diría bien. No cabe aplicar la lógica del siglo XXI a decisiones personales de personajes del siglo IV y además inventarse las respuestas.

Es cierto que en los últimos tiempos abundan las novelas y libros sobre el origen de nuestras creencias, pero eso no tiene por qué ser malo. Tal vez la gente quiera saber. Pero no confunda un estudio realizado durante 10 años con la novela de moda del año pasado. Aunque las nombre a la vez, no son lo mismo. Puedo asegurarle que no me he fijado si el tema estaba de moda o no. Lo he sacado a la luz cuando he tenido madura la investigación. Y ha estado maduro el libro 5 años después de haber descubierto a Simón. Claro que para encontrarlo me hicieron falta otros 5 años. Investigar no es escribir novelas, Sr. Barea, se lo puedo asegurar. Y, además, saqué el primer libro sobre mis hallazgos - El Grupo de Jerusalén - antes de aparecer el código Da Vinci.

Me queda espacio para una recomendación, lea el libro. Si no lo encuentra en Algeciras, mándeme su dirección y se lo envío. Vds. tienen a su alcance todos los libros de referencia que en el mío se citan. Piensen que 4.500 firmas consecutivas en el NT son demasiadas firmas para mirar para otro lado. Y, si les parece, vuelva a argumentarme que estoy equivocado o que he soñado.

Ojalá le vea de nuevo por aquí. D. Francisco. Estoy deseando que alguien me diga que he cometido errores. Y este blog es un buen escaparate.

Hasta otra, entonces.

Fernando Conde.

PD: Cuando voy a poner esta respuesta veo que ha habido intercambio de pareces ya. Bueno.

Desatino

Querido Francisco Javier,

Jajaja, perdona que me ría, pero es que tu argumento sobre Siberia me recuerda a que yo utilice ese mismo argumento, ese mismo lugar, con una persona con la que me carteo, que casualidad. Con el permiso de mi amigo, te diré que no es buen ejemplo, ya que no tienes ninguna noticia adversa a la existencia de Siberia, ni recelos. Pero en otros temas existe controversia, sobre dichos temas es otro cantar. Y aun así, encontraremos casos en los que no hay controversia, como lo que te comenté antes de Anaximandro, y que años después la cosa cambia…

Creo que es mejor no discutir con nadie, no solo con los que niegan “tu evidencia”. Eso de los sanos juicios y de los ciegos creo que va por grados…

Un detalle... el primer mensaje "verdad" con "v" minúscula. El segundo "Verdad" con "V" mayúscula.

Un fuerte abrazo,
David

P.D.: No te preocupes, quedas disculpado (se de uno que debe estar disfrutando, saludos!!!)

Francisco Javier Barea

Estimado Sr. Conde:

Que los papiros del Qumrán son del S. I, está datado,no sólo por el estudio de su grafía, sino también por que se les ha aplicado la prueba del carbono 14.
No crea que Ud. ha descubierto nada. Ya antes que Ud. se ha hablado mucho del supuesto lenguaje oculto de la Sagrada Escritura y de cosas parecidas; si Ud. se lo propone siempre podrá encontrar tres pies al gato de cualquier cosa.
En todo caso, aunque esas firmas existan, en lo que, insisto, su opinión no vale de mucho, dado que no es filólogo, Ud. no puede probar que esas firmas sean obra de Eusebio de Cesarea, ni mucho menos que sean fruto de una falsificación del Nuevo Testamento. Esto no es más que una elucubración suya.
Por cierto, San Ireneo de Lyon, que no era apolegeta, también hablaba de los cuatro evangelios canónicos ya en el S. II.
¿Y qué me dice de las catacumbas, anteriores a Constantino? ¿Y de los numerosos restos arqueológicos anteriores a Constantino que pueblan las antiguas provincias del Imperio Romano, como los sarcófagos de Rávena, datados a fines del S. III?
¿Y qué de, vuelvo a insistir, la Sábana Santa? Que Ud. ignore estos extremos no quiere decir que no existan ni que no signifiquen nada.
La Hisotoriografía se nutre de dos fuentes: la arqueología y los textos de historiadores antiguos; en lo referente a Jesús de Nazaret, estamos sobrados de muestras de ambas fuentes historiográficas, que no se rebaten con sólo decir que todos los textos antiguos que tratan del Cristianismo están falsificados, indicando una suerte de acrósticos, que a lo mejor también pueden encontrarse en textos de los autores clásicos. Esto es muy fácil.
Por cierto, fueron los monjes medievales quienes salvaron los textos de los autores clásicos de la desaparición. Luego, el Cristianismo no destruyó a Roma, sino la civilizó. Acabó con las peleas de gladiadores y con el abandono de niños recién nacidos, lo que supuso no poco avance humanizador en su época.


Saludos;

Francisco Javier Barea

P. D.: No soy de Algeciras. Si investigando los textos antiguos, tiene Ud. el mismo acierto que investigando mi domicilio, va apañado.

Fernando Conde

Estimado Sr. Barea:

Me coge de nuevas el carbono 14 aplicado a los rollos de Qumrán, no a las vasijas, pero eso da igual ya que hasta ahora las jerarquías de la Iglesia se han negado a relacionar Qumran con los Evangelios, de modo que ese tema sale fuera de nuestras argumentaciones. Vds. Emplean mucho el argumento de ”eso no es nuevo” para descalificar todo lo que salga. Acrósticos a miles en el NT con la firma de SIMON lo siento pero SI es nuevo. Nadie nunca los halló antes.

Yo no hablo de lenguaje oculto, cábala, ni cosas así, he hallado más de 4.000 firmas en el NT. Eso no es buscarle tres pies al gato sino buscar 2.000 firmas en los 4 Evangelios. Y las hay. Ahí están.

Siento decirle que me hace mucha gracia su afirmación “aunque esas firmas existan ...su opinión no vale de mucho, dado que no es filólogo” De modo que si uno no es filólogo no puede encontrar firmas y si las encuentra, de nada valen, porque no es filólogo. Pero las firmas están ahí, Sr. Barea y alguien las puso. Su cauto “aunque esas firmas existan” me da pie a pensar que ni Vd. ni nadie las puede negar. Bueno, ya es algo. Aunque sea por vía tácita y no expresa.

Sigue con “Ud. no puede probar que esas firmas sean obra de Eusebio de Cesárea”. Demonios, si Eusebio es autor de la Historia eclesiástica, si ésta obra lleva cadenas de las mismas firmas, ¿será eso considerado como prueba de algo? ¿O bien como lo dice un señor que no es filólogo, tampoco sirve de nada y es como si no existieran? ¿Sólo existe en un libro lo que encuentra un filólogo?

Aceptadas las 2.000 firmas de los Evangelios, ¿cómo se explica que estén todas ellas ahí? Esa es la cuestión. Del famoso San Ireneo sólo puedo decir que no he conseguido sus textos en griego, por lo que no puedo argumentar sobre él. Yo sólo he hallado firmas en dos cadenas en todos los escritos del NT. Dos de ellos, los más cortos, ya están al completo en este blog.

Sobre las catacumbas, un conocido que allí estuvo, preguntó por los mártires allí enterrados y el guía le dijo que las catacumbas eran tumbas de personas pudientes. Que si había un cristiano pudiente estaría enterrado allí, pero que eso no costaba de manera especial. Atención, esto me lo ha dicho una persona, no respondo de ello. Cuando vaya a Roma, capital del Imperio romano, me enteraré. Lo mismo en el circo, allí luchaban gladiadores entre sí y contra las fieras, información del guía. Vale el mismo comentario.

Sarcófago de Ravena datado ... ¿mediante paleografía o cómo? Sr. Barea, ¿ha leído Vd. mi mensaje? Porque sobre paleografía ya le hablaba en él.

Dice Vd. “en lo referente a Jesús de Nazaret, estamos sobrados de pruebas...” No, Sr. Barea, no están sobrados. Más de un crítico se extraña de que siendo las cosas tan vistosas como Eusebio mantiene en su Historia Eclesiástica, sólo Flavio Josefo, Tácito, Suetonio y Plinio el Joven, sean testimonios sobre el cristianismo anterior a Nicea por parte del mundo no cristiano. Sólo 4, Sr. Barea. Y en ciertos pasajes, justo los que he analizado y detectado que los 4 portan las firmas típicas de Simón también. Y los cuatro pasajes completos están en el libro. Sólo 4 testimonios escritos no cristianos, sólo 4. Y los 4 falsos, con las firmas delatoras.

Dice Vd, “indicando una suerte de acrósticos, que a lo mejor también pueden encontrarse en textos de los autores clásicos. Esto es muy fácil.” Me sonrío por dentro cuando leo esto, porque lo fácil es decir “a lo mejor también pueden encontrarse” y tema zanjado. Eso sí que es fácil. Yo parto de que a una carta se contesta con otra carta, a un hecho (miles de firmas) se responde con otro hecho (encontrar 200 firmas encadenadas en dos cadenas simultáneas en un escrito de Platón o de Aristoteles). Pero responder a un hecho con una frase, eso es lo fácil, lo inútil y lo revelador para quien la lee.

Para terminar, yo sus cartas las reviso párrafo a párrafo y las respondo párrafo a párrafo. Lo hago así porque le doy importancia a Vd. y a sus opiniones, reflejadas en su misiva. Trato de ver si Vd. tiene razón desde mi percepción, si me aporta razones que desmonten las mías. Vd. no ha hecho mismo, sino lo opuesto. Ha pasado por alto en su respuesta todas mis argumentaciones, ha hecho como si no existieran. Y ha insistido justo allá donde yo aligero mi respuesta. Para mí es una lástima, porque entonces esto pasa a ser un diálogo de sordo. Pero en ese tema yo no tengo mano.

Un saludo, Sr. Barea.

Fernando Conde.

victor carlos

me parese muy interesante esto

FCT

Gracias por el elogio, Víctor. Saber qué ocurrió realmente, eso es lo iteresante, y tras lo que vamos, aunque llegar cuesta.

Un saludo.

FCT

Santiago Boixados

Las investigaciones del Sr. Conde son un paso más, pero muy importante, en las recientes investigaciones sobre la realidad histórica del personaje Jesucristo. Conocía las conclusiones de T. Freke y P. Gandy en "Los misterios de Jesus. El origen oculto de la religión cristiana" (Grijalbo), pero el trabajo del Sr. Conde va mucho más lejos. Celebro haberlo descubierto y estoy ansioso por recibir y leer Simón, ópera magna (pagado por transferencia más e.mail de aviso aunque pendiente de recibir).

FCT

Gracias, Santiago, por la información de ese libro, que no conocía y que compraré rápidamente.

Ayer al mediodia le envié el libro por paquete postal, tardará alrededor de una semana (CD00353271920). Feliz y fácil lectura.

santiago

Me sustaría saber si existen o no muchas y lógicas coincidencias entre sus conclusiones y las del trabajo del Sr Cassioli, p.e., que Jesucristo no existió históricamente porque se lo inventó Eusebio (FCT) o que Jesucristo es el nombre tardíamente conferido a un personaje real distinto, Juana de gamala creo, (Cassioli), puesto que ambas afirmaciones parecen compatibles. Agradecería también sus comentarios sobre su coincidencia o no con los argumentos de Freke y Gandy, en su momento.
En cuanto a Dios, del que le he leido alguna referencia en blogs, me pregunto si conoce el interesante trabajo de Fco.j.Rubia (2000) "el cerebro nos engaña" ed. temas de hoy, donde afirma que "la espiritualidad es consecuencia de las estructuras cerebrales" del ser humano.
Me ha gustado descubrir su libro porque llevo unos pocos años detectando en mis lecturas que Eusebio y Constantino son los grandes falsificadores, pero no esperaba que mi intriga la pudiera resolver, como espero, en gran parte, un libro que casi parecería hecho a mi medida. Atentamente.

David

Santiago, disculpa que me entrometa, yo he tenido la oportunidad de leer el libro que comentas de Francisco J. Rubia, es un buen libro de divulgación científica, te recomiendo también “LA CONEXION DIVINA: LA EXPERIENCIA MISTICA Y LA NEUROBIOLOGIA” y “¿QUE SABES DE TU CEREBRO?: 60 RESPUESTAS A 60 PREGUNTAS” del mismo autor. Me gustó como enfoca el tema porque trata a la espiritualidad con mucho respeto. He aquí un extracto del libro la CONEXIÓN DIVINA :

“La existencia de estas estructuras responsables de la experiencia mística no dice nada a favor o en contra de la creencia en seres sobrenaturales. Para el creyente, por ejemplo, es importante saber que existen en su cerebro estructuras que hacen posible estas experiencias. Puede atribuir estas estructuras a la previsión divina que hace posible la comunicación con la divinidad. Sin ellas, como hemos dicho, difícilmente podríamos tener la sensación religiosa ni tampoco sería posible esa comunicación. Para el no creyente, estas estructuras serían las responsables de la creencia en seres sobrenaturales, que no serían otra cosa que proyecciones al mundo exterior de nuestro cerebro. La activación de estas estructuras cerebrales, sea en condiciones normales o patológicas, por ejemplo durante ataques epilépticos, explicaría el fenómeno religioso, así como su universalidad en todas las culturas.”

Y una serie de entrevistas y opiniones:

http://www.generacionxxi.com/entrevistas/jrubia.htm
http://www.elpais.es/articulo/semana/zonas/limite/surgen/ideas/nuevas/elpbabsem/20060527elpbabese_6/Tes/
http://ruinacircular.blogspot.com/2006/01/propsito-dela-conexin-divina-de.html

Saludos,
David

santiago

David, encantado de la intromisión. He leído La conexión divina de Rubia y, qué quieres que te diga, me impresionó más El cerebro nos engaña, parece como si en La conexion tratase de aprovechar el tirón del libro anterior. Desconocía que hubiera publicado Qué sabes de tu cerebro, por lo que agradezco tus referencias. Efectivamente, el párrafo que le destacas es seguramente la clave de éste 2º libro, parece muy prudente, queriendo complacer a creyentes y no creyentes. Pero en éste punto, recomendaría leer a quien no lo conozca el buen trabajo científico de Ken Wilber en su "Breve historia de todas las cosas",(Ed. Crítica, creo),una especie de primera teoría general sobre la filosofía perenne, desde el punto de vista de la psicología transpersonal, base de la neurociencia, donde la conciencia/espiritualidad adquiere un carácter universal, donde los holones áctúan de mecanismo de conexión que explicaría la unidad de todas las cosas del universo. Atentamente.

David

Conozco a Ken Wilber, hace poco leí “La conciencia sin fronteras: aproximaciones de oriente y occidente al crecimiento personal ” de este señor. Casualmente (o causalmente) me estoy leyendo actualmente “Psicología Transpersonal” de Stanislav Grof. Parece que estamos interesados en cosas parecidas, lo celebro.

Saludos,
David

Santiago

El triángulo mágico de mis lecturas, en el último lustro, tiene tres vértices ocupados por los conceptos "Dios / cerebro (mente, conciencia) / y universo", cuyo conocimiento conjunto en profundidad es esencial. Ken Wilber, en su didáctica e impresionante "Breve historia de todas las cosas", es el primer autor (que yo descubro) que reúne los tres conceptos del triángulo en una (por así decir) única teoría general explicativa. Sencillamente genial. Tendremos ocasión de hablar de ello, espero.
En cuanto a Simón, ópera magna de FCT, sus descubrimientos nos permiten avanzar en el conocimiento del vértice triangular sobre lo divino. Es curioso que el cerebro, ya sea el humano o el de Eusebio de Cesarea, parece ser el sospechoso último de la invención tanto de Dios como de Jesucristo. Y sólo el cerebro es tan complejo y desconocido como el universo. Por ejemplo, "Cosmos" de Carl Sagan no tiene desperdicio, del que me interesa mucho la descripción "real" de los disturbios de los seguidores cristianos de Cirilo contra Hepatia en la quema de la Biblioteca de Alejandría. Atentamente.

David

Hola!!!

Desde hace mucho tiempo me intereso por los mecanismos de la consciencia, actualmente de forma más reflexiva que antes. Siempre me he preguntado por Dios y por el universo pero después de leer a varias escritores, entre ellos a Husserl, y de llegar a una convicción profunda, decidí suspender el juicio crítico al estilo de la fenomenología. Hay una percepción trascendente y dudosa de las formas pero una percepción inmanente de la propia conciencia, y con esto llegué a la conclusión de que “soy consciente, luego existo”. Plantearme la existencia o no de Dios y la infinitud del universo me queda muy grande, aunque, como si fuera un juego, me encanta saber de estas cosas y hasta me recreo con los conceptos, pero nunca se me ocurriría demostrar para los demás la existencia o inexistencia de Dios (soy muy joven para eso ;-)), ha habido varios intentos en la historia por personajes ilustres (Spinoza con su “Ethica ordine geometrico demonstrata” es uno de ellos), pero sin éxito. La existencia o no de Dios queda para los creyentes: ateos o no, tanto son creyentes los que creen en su inexistencia como los que no. El cerebro es un sistema en evolución, y si existe un ente “creador” al estilo panteísta, o al estilo que sea, sería ridículo pensar que su descripción o demostración quepa en nuestra minúscula mente humana, por eso por ahora no me ocupo, ni digo si,si, ni digo no, no. Eso no quiere decir que ponga en duda que alguien personal e intrasferiblemente pueda “sentir a Dios”, que no se me malinterprete, sólo que dejo el tema suspendido y me dedico a otros menesteres propios de mi nivel.

Me encanta Carl Sagan, tengo todos los vídeos de Cosmos y siempre recordaré el capítulo en el que se habla de la destrucción de la biblioteca de Alejandría (como recrea virtualmente la biblioteca), y de una matemática magnifica de la antigüedad como era Hypatia, hija de un famoso sabio de la antigüedad llamado Teón, matemático y astrónomo. Su muerte, se dice que por unos cristianos, fue triste para la historia, tanto como el incendio de la biblioteca, pero así es la historia...

Me leeré el libro que recomiendas de Ken Wilber, aunque tenía pendiente “Proyecto Atman” del mismo autor que me han dicho que también está muy bien, me leeré los dos.

Un abrazo,
David

FCT

Hola a todos,

mis comentarios son un poco amplios y están en este enlace

http://www.sofiaoriginals.com/tertuliaconsantiago.htm

¡Un ordial saludo!

FCT

santiago

Una de las claves está en las religiones mistéricas precristianas. En el centro de los misterios había unos mitos relativos a un dios hombre que moria, resucitaba y tenia muy diversos nombres: Osiris (Egipto), Dionisio (grecia) Atis (Asia menor) Adonis (Siria) Baco (Italia) Mitra (Persia). En lo fundamental, todos estos dioses hombre son el mismo ser "mítico", dicen Freky y Gandy,con la misma anatomia, dice Joseph Campbell. La biografía de Jesus está en un 99% configurada es aquellos misterios. La historia de Jesus no es la biografia de un mesias sino un mito basado en leyendas paganas imperecederas. La primitiva iglesia romana trató de ocultar y destruir la literatura sagrada de los paganos con el objetivo de erradicar los misterios. El cristianismo ortodoxo podría ser una desviación posterior del gnosticismo y que ése fuera una síntesis del judaísmo y de la religión mistérica de los paganos (tésis de Freky y Gandy).

Comparando con FCT, donde, p.e., FyG hablan de destrucción de templos paganos y construcción y/o dedicación real al culto de nuevos/mismos templos, FCT habla de que no existen templos "cristianos" anteriores a Nicea y se crean de nuevo, afirmaciones que a mi se me antojan compatibles, sino complementarias.

Sabía que Eusebio falsificó el nuevo y viejo testamento, pero no imaginaba que fuera hasta éstos extremos. (Obliga a replantearme cositas: p.e., si San Pablo no existió, cuando los fisiólogos humanistas hablan de la típica religiosidad del epiléptico temporal, que ponen como ejemplo la conversión de Pablo, junto a Sta Teresa de jesus, Van Gogh, Distoieski,etc, será que ni siquiera se cayó del caballo camino de Damasco, ni fué epiléptico, puesto que no existió...)Por el contrario, FCT conocía la falsificación y buscaba al falsificador. Por caminos distintos acabamos en el mismo punto. Eusebio. Como Cassioli. Como FyG. Como David (saludos).

No me interesa lo divino. Está claro que los humanos somos tan solo un accidente, surgido del azar, en la historia natural, que la vida no obedece a un diseño previo u organización, ni por supuesto a propósito alguno. Pero es un efecto colateral de la conversación tratada, la falsificación. Estoy con Jung, al distinguir la existencia de dios (ni probable ni refutable científicamente) de la idea de dios (es un arquetipo, inherente al ser humano y presente en todos los mitos-sueño colectivo de un pueblo- de la humanidad). Cerebro y mitos. Dios y los mitos no son sino una consecuencia de la relación de nuestro cerebro con el entorno (FJRubia dixit). Consecuencia de que (hipótesis de Rubia)la espiritualidad tiene base en actividades estructurales cerebrales, es que la búsqueda de dios no debe buscarser en algo externo al ser humano, la divinidad debe buscarse dentro de uno mismo, como casi todas las religiones han afirmado en algún momento. Llegados aquí, resultaría perfecto enlazar con los holones de Wilber. No hablo más sobre ello. Volvamos al Eusebio, que mira por dónde, no era tan malo como creía, aunque sí era más pájaro de lo sospechado.

David

Hola de nuevo,

Dejo caer varias exposiciones a temas comentados por Santiago de uno de mis juguetes favoritos: la web tendencias21.

*DIOS/CEREBRO: http://www.tendencias21.net/¿Esta-Dios-en-nuestro-cerebro-_a1098.html

Comienza así: "Recientes investigaciones neurológicas han descubierto las zonas del cerebro implicadas en las experiencias místicas, suscitando un debate acerca de si este descubrimiento puede considerarse una demostración de la existencia de Dios, como dicen algunos, o más bien como una constatación de que la experiencia religiosa es sólo un producto más de la actividad cerebral. El error común a ambos puntos de vista consiste en plantear la cuestión de la existencia de Dios en términos de “objetivación”, pretendiendo que de la actividad del cerebro pueda derivarse la existencia o inexistencia de Dios como un objeto más entre los demás objetos, externos o internos, del mundo habitual."

*WILBER/HOLONES: http://www.tendencias21.net/biofilosofia/index.php?action=article&id_article=359650

Un abrazo,
David

santiago

Sr FCT, ni en el mejor de los guiones Holywoodenses hubieran conseguido ligar las piezas pendientes del rompecabezas con tanto esmero. Le felicito. Acuérdese de mi cuando le llamen para un guión-película.

Me ha encantado el testamento en boca de Eusebio, es la clave, del que me gustaría conocer más detalles sobre su origen y su proceso de obtención, pues no queda demasiado claro.

Será interesante saber si existen/aparecen ejemplares originales sin falsificar de Tácito, Suetonio, Plinio y Josefo (voy por la pg 60 de Simón).

Posible conexión con la quema de la Biblioteca de Alejandría ¿?(aunque fuera 90 años después),a investigar:"la destrucción a realizar de las cuatro obras citadas llegó a convertirse en la orden de destruir todos los libros históricos y que tratasen sobre Filosofia o cualquier otra ideología del pasado" (pg 52 FCT el plan en marcha).

Hecho de menos comentarios en el blog de expertos en "las firmas".

Efectos colaterales: muy buena T21, me acabo de registrar. Sobre los estudios del (denominado para resumir)cerebro (mente,emociones,conciencia,etc) debe saberse que antes del 1985 no se tenía ni puñetera idea sobre ello, porque esos estudios eran considerados no científicos, por lo que no se realizaban. Aparecieron en USA y tardaron 10 años en llegar a España. Yo los descubrí por recomendación en 2002. Me cambiaron mi concepción mental del mundo.Obviamente no están todavía en los textos universitarios ni, por ello, los conocen los graduados actuales. Abstenerse de comentarlo con psicólogos y similares afines, suele sonarles a xino. Con dichos estudios el conocimiento de la humanidad ha avanzado siglos de golpe, pero, al parecer, no lo sabe casi nadie (es un decir).Alguien ha dicho que la nueva psicología ha venido a sustituir a la antigua filosofía. Para ello, ya coincidiremos, también, en T21, David, y gracias por la referencia. Atentamente.

David

Hola,

La destrucción masiva de libros o bibliocausto ha sido algo muy extendido desde la invención de la escritura. El caso más conocido es el de la Biblioteca de Alejandría pero no es el único, la destrucción de material bibliográfico se ha utilizado como una forma de borrar la memoria cultural e ideológica del enemigo en tiempos de guerra, a veces también motivado por objeciones morales, políticas o religiosas al material publicado. Un libro interesante sobre este tema es “Historia Universal de la Destrucción de los Libros” de Fernando Baez (Ed. Destino). He aquí el contenido de la obra:

http://www.bnv.bib.ve/historiauniversal.htm

Según cuenta la historia (no olvidemos que la historia la escriben los vencedores normalmente) el año diecinueve del reinado de Diocleciano (303) se publicó un edicto por el que se ordenaba demoler las iglesias de los cristianos, quemar sus libros y entregar a la muerte sus doctores y sacerdotes, excluir de las dignidades y del ejército a los que pertenecían a esta secta y reducir a la esclavitud a los particulares. Pocos años más tarde, creo que diez, con la victoria de Constantino todo cambió y con él se dio comienzo a la época esplendorosa del cristianismo que ha llegado hasta nuestros días, esplendorosa para el cristianismo, oscura para el conocimiento de otras índoles. Con la destrucción de Diocleciano los cristianos tienen la excusa perfecta para decir que por este motivo no hay ni iglesias, ni libros, ni nada que huela a cristiano antes de la época de Constantino, pero sería interesante comprobar de que fuentes se ha extraído ese dato histórico para verificar la fiabilidad del evento.

Saludos,
David

P.D.: Otro juguete: http://www.redcientifica.com/

santiago

FCT añade algo en la pg 69: después de Constantino y sus hijos, su sobrino Juliano (el apóstata!!) reestableció la tolerancia religiosa. Teodosio, hacia el 480 (¿?), reimplantó la religión ideada por Constantino,..."se abrió la veda para que monjes cristianos quemaran cuantas bibliotecas contuvieran originales de las obras falsificadas, o enseñanzas que contradijeran la religión imperial". Los hijos de Teodosio legislaron que los no cristianos no podían heredar por lo que se cristianizaron todos.

Esta sí parece una razón contundente que pudiera explicar mínimamente la razón de aquellas quemas, coherente con toda la tésis de FCT. Aunque la veda seguramente se abrió con Constantino en vida, antes del 337. La quema de la Biblioteca de Alejandría fué en el 415, bajo el mandato de Honorio (393-423), hijo de Teodosio I, y bien pudiera haber sido provocada/instigada de conformidad con el rumbo previsto por Constantino-Osio. Es muy importante este hecho porque entre la fecha de destrucción de la Biblioteca hasta la aparación del siguiente primer "sabio" (Copernico 1540) transcurrieron los famosos 1000 años de las tinieblas de la edad media, como describe Carl Sagan. Y es que las conclusiones de FCT no podrían encajar mejor en nuestro esquema mental previo sobre el Eusebio falsificador.

Ay que ver el Osio lo malvado y ocurrente que era, y osado, lo de la falsa cartita de Jesús al rey Abgaro no tiene desperdicio, qué desfachatez!.
Desde luego, la ocurrencia de inventarse un grupo de apologistas y todo su tinglado de escritos, para dar caña a la competencia religiosa, es de lo mejor.

"La decadencia vino con la falsificación", dice FCT. Pues podríamos tener una nueva causa que añadir, junto a las otras, para la explicación de la caída del Imperio romano. Y es que como ya dice Edward Gibbons en 1786, en su deliciosa "Historia de la decadencia y caída del Imperio Romano": "puesto que la felicidad de la vida futura es el principal objetivo de la religión, podemos señalar sin sorpresa ni escándalo que la introducción o, por lo menos, el abuso del cristianismo tuvo cierta influencia en la decadencia y caída del Imperio romano". Qué lejos queda de la doctrina oficial: la vida lisonjera de los paganos era causa de la decadencia...
Sigo con Simón.
Muchas gracias por los "juguetes".
Saludos


Los comentarios de esta entrada están cerrados.