Aprovechando el paréntesis que Judas nos brinda, voy a incluir un tema del que hablé hace días, mis fuentes. Tal vez algún lector esté interesado por alguna de ellas y cuanto antes se sepan, mejor. Algunas estarán aún en las Librerías; otras, no, porque de antaño viene mi afición por la Historia.
Los únicos escaparates donde siempre me paro, ya se sabe, las Librerías. No puedo entrar en una sin que me acosen las tentaciones más fuertes de mi existencia: Llevarme éste ... y ése ... y aquél. En tiempos, compraba algunos libros a escondidas. Al llegar a casa, los camuflaba entre mis papeles en desorden, y luego los hacía "aparecer" en Reyes, una época en la que están permitidos ciertos extras. A veces, cuando sabía que había moros en la costa, los dejaba en el coche, esperando, para subirlos a casa, la ausencia de moros.
El día que termine el traslado, ofreceré una vista de lo curioso que me han quedado todos los frutos de mis inocentes tentaciones.
Primera tira de fuentes helenas, las más antiguas.
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