El Conocimiento y 4
Un apunte más sobre nuestra inmensa carencia como sociedad instalada - ¡los dioses nos valgan ...! - en pleno siglo XXI. Por si lo dicho hasta ahora era insuficiente
Un apunte más sobre nuestra inmensa carencia como sociedad instalada - ¡los dioses nos valgan ...! - en pleno siglo XXI. Por si lo dicho hasta ahora era insuficiente
Hoy terminamos de definir los dos Niveles más altos, explicamos lo que sienten las personas en cada Nivel y se da una idea de escala del tiempo que se tarda en recorrer cada Nivel, basada la estimación en observaciones múltiples.
Y aunque hayamos tratado el tema con ciertas dosis de humor e ironía, sepa el lector que la cosa es bastante seria, sobre todo el hecho de nuestro sigular despiste sobre el particular.
Veamos un nuevo enfoque de la cosa. Clasifiquemos a los humanos según su cercanía al Conocimiento. Pongámoslos en fila india, que se decía cuando yo era pequeño. Ahora, por respeto a los aborígenes norteamericanos, ya no se puede decir eso. Y se dice en cola. Aunque suene mal.
El tema de hoy es tan crucial, vital y esencial que voy a subirlo de categoría y adjudicarle la de Editorial. Porque con el tema de hoy, mañana y pasado, me siento especialmente concernido.
¡¡¡ Quieran Zeus y sus dioses acólitos que el Conocimiento campe por sus respetos en la Europa y Latino América de finales del siglo XXI y en la América del Norte de finales del siglo XXII !!!
El artículo de hoy pasa al género Editorial, lo que significa que en él se refleja, cristalina como el agua, la opinión del autor. Ya se sabe que el blog analiza hechos y deduce enseñanzas. Enseñanzas de tipo general, a nivel de sociedad. Las cosas personales van por otra senda. Pero que nadie pida que aquí seamos neutros, no lo somos.
Aprender de la Historia, que para algo tienen que servir las excavaciones y las tumbas, los palacios y los cacharros donde almacenaban los garbanzos nuestros antepasados. Si ello nos puede ayudar a comprendernos y a comprender al vecino, tanto mejor. El problema está siempre en el vecino, claro ...
Tal vez haya quedado claro en qué consiste la cosa esa, pero no esté claro cómo se trabaja en ella. Hoy damos un par de ejemplos, dos colectivos. El primero formado por personas que trabajaron su cosa, veremos los medios que se procuraron, los libros de texto que siguieron, los profesores que buscaron, la disciplina que se impusieron.
Y luego sabremos de otro grupo de despistados, de los gustos que tuvieron, de a qué dieron fe y veremos cómo terminó su aventura, en el desastre actual.
¿Por qué? La respuesta es tan sencilla que no hace falta ni apuntarla.
Hemos hablado de dioses de la Antigüedad. Hablemos hoy de nosotros, de cómo andamos de fe en Dios o en los dioses, de para qué sirve la fe, de qué diferencia hay entre tenerla o no tenerla.
La postura que defendemos aquí es que sirve de muy poco, por no decir de nada. Porque lo fundamental no es si creemos o no, si tenemos fe o no, sino otra cosa. Lo importante es otra cosa.
Terminemos de conocer a los dioses egipcios. Hecho esto, podremos reflexionar para tratar de captar su razón de ser, su utilidad, el por qué de su existencia como idea. Y entonces tal vez logremos separar dos tipos de creencias, los dioses que llenan un hueco innato y los dioses que se generan a modo de construcción humana. Los dioses que protegen la debilidad de un pueblo y los dioses que cimentan el poder de unos pocos sobre el pueblo. Porque no son lo mismo, no son dioses de la misma ralea.
Y esto es lo importante de estudiar Historia, tratar de comprender, aprender para el futuro con el pasado. Pasado que, en lo profundo, no es tan diferente de nuestro presente.
Vamos a reflexionar un poco sobre cuanto acabamos de recordar sobre los egipcios de la Antigüedad. Y aquí le quiero al lector despierto. Tengo para mí que lo más importante de cuanto llevamos andado van a ser los pasos de hoy, de mañana y tal vez de pasado mañana. Cuando reflexionemos sobre qué diferencia hay entre aquel remoto pasado y nuestro presente. Cuando podamos quizás aprender algo de la vida de aquellos lejanos antepasados nuestros. Si no aprendieramos nada, si no reflexionáramos, diantres ... ¿de qué nos serviría el tiempo dedicado a estos menesteres?
Dado el tema, lo colocamos en el apartado Editorial.
Hoy vamos a intentar un ejercicio delicado, vamos a tratar de ponernos en el lugar de la Divinidad. ¿Para qué? Para tratar de averiguar cosas sobre nuestra forma de ver la vida. Por supuesto que no llevaremos la experiencia hasta el final, sólo serán unos segundos ...
Lo que hoy defiendo es tan ... personal que no he querido meterlo en el apartado de Ciencia. Prefiero hacerlo en el de línea editorial del lugar.
¿Qué es lo que Dios no supo mejorar? ¡La religión egipcia, por supuesto!
Últimos comentarios