Los municipios, o sea, las ciudades, se las arreglaban para hacer frente a los gastos habituales por medio de los impuestos. Los había directos e indirectos. Los preferidos de los legisladores eran los segundos: Pasaban desapercibidos.
Pero viendo sobre qué giraban los impuestos podemos hacernos una idea de cómo eran sus vidas, cuáles sus temas de preocupación e interés.
Es como si dentro de mil años los europeos de entonces analizaran las portadas de nuestros periódicos, o nuestros programas de televisión ... ¡Qué vergüenza, madre mía ...!
Últimos comentarios