Los antiguos practicaban
paternidad responsable,
que se pensaban muy bien
si echar un hijo a la calle
o qué demonios hacer
cuando se echaban al catre.
Aquello, sí, era un dilema
y los padres, responsables,
no tuvieran que mancharse
las manos todas de sangre.
Aquello era vida dura,
y si no, el lector compare,
no es lo mismo el fin de mes
que poderse morir de hambre.
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