Son termendas las costumbres,
duras e inimaginables
que tiñeron tantas vidas
de muerte, dolor y sangre.
Como lo es la esclavitud,
el que un hombre en otro mande,
o un bebé deba morir
si no lo acoge su padre,
y ser la norma aceptada
que las cosas así marchen.
Fue siempre así. Que pensamos
tener normas razonables,
leyes justas, mas lo son
por vivir en este instante,
que dentro de dos mil años
lo nuestro será barbarie,
y no se explicarán muchos
que, con todos los avances
de la Ciencia en nuestros días,
en las cosas importantes
seamos tan infantiles,
tan crédulos e ignorantes.
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