Con el fin del Affaire Dreyfus Francia logra la tranquilidad nacional; a tal punto llegó la crispación que supuso el asunto. Pero no será ése el final. El atentado de unos extremistas, nacionalistas, separatistas, desesperados, lejanos, servios y totalmente desconocidos para los franceses, va a suponer que toda Europa se convulsione. Como dicen, cuando una mariposa estornuda en Japón, la Bolsa de Nueva York baja 200 enteros (imagen adecuada a la crísis que nos revuelca).
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