Pavos reales ambiguos.
Puede sonar raro, pero el tema me interesa más que las techumbres renacentistas. Hoy abro un paréntesis dentro del tema Pintura para volver a los orígenes, a la investigación sobre la historia del Cristianismo. Puedo asegurar que el tema no está en dique seco, "e puor se muove", que decía el otro.
El Espasa (Enciclopedia) dedica unas líneas a este asunto que transcribo a continuación:
“El pavo fue ya en las primeras religiones objeto de culto y adoración, y aun hoy la recibe en algunos países del Asia Menor, en donde se le considera una incorporación del mal espíritu. Según un mito de Java es el guardián del Paraíso. Los griegos asociaban su culto al de Hera (Juno), y se le guardaba en el templo de esta diosa. En la India es el tótem de los jats y khands, y sus plumas se emplean para exorcismos y para curar ciertas heridas. Los primeros cristianos tenían en el pavo el símbolo de la inmortalidad del alma o resurrección por el hecho de renovar su plumaje todos los años. En la Edad Media el pavo era llamado ave noble y su carne considerada como manjar de los valientes. En las cortes de amor, los poetas recibían, por recompensa, una corona hecha de plumas de pavo real. En los festines se servían los pavos con gran aparato, con plumas que se ataban a él después de asado. Finalmente, hoy la superstición lo tiene por ave funesta y su graznido es de mal agüero”.
Completa el tema con tres referencias bibliográficas: A. W. Jackson, Persia past and present (Nueva York, 1906); A. De Gubernatis, Zoological mitology (Londres 1872) y Martigny, Dict. Des ant. chretiennes (París, 1877).
Publicado por: Alan | mayo 09, 2008 at 09:27 a.m.
Gracias, Alan, por tu aportación de refuerzo. El pavo real es tan vistoso y un pájaro tan especial que no es extraño que haya sido un símbolo de lo que a los humanos se les ha ocurrido adjudicarle.
Trataba de aclarar su identificación con el Cristianismo antiguo, y creo que entre todos ha quedado claro que todos lo usaron, unos antes, otros después. La gente supersticiosa parece que hasta ahora. En un parque de esta ciudad hay una docena de pavos reales campando a sus anchas. Parece que no somos supersticiosos en exceso aquí.
Un fuerte abrazo, Alan.
FCT
Publicado por: FCT | mayo 24, 2008 at 09:34 p.m.