Pavos reales 2.
Hoy dejamos de lado los pavos reales para entrar en basílicas funerarias de verdad. Quien pudiera volverse bruma y retornar a aquel atormentado siglo IV para ver por el ojo de la ranura lo que entonces pasó en lo que aún era Roma, aunque iba a serlo ya por poco tiempo. Ni la quietud de los cementerios respetaría la posteridad.
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